viernes, 30 de noviembre de 2012

La médica que falsificó la partida de Sebastián incurrió en decenas de contradicciones


Nora Raquel Manacorda, la médica que firmó la falsa partida de nacimiento de Sebastián Casado Tasca, pidió declarar ante el Tribunal Oral Federal Nº 1 de La Plata.
“El doctor Cano me pidió que firmara una partida y me negué. Pero él me dijo que a Richieri no se le podía decir que no. Al día siguiente me rodearon y me dijeron que firmara, volví a negarme y me dijeron: ‘Doctora, tenemos que llevarnos esto firmado’, y amenazaron con llevarse a mis hijos. Yo tenía miedo así que firmé. ‘Se salvó doctora’, me dijeron”.
Consultada por el juez Rozansky sobre qué documentación firmó, Manacorda contestó: “Un certificado de nacimiento, la única vez”, aunque un minuto después admitió que firmó dos. “¿Qué pensó que pasaba con esa criatura?”, le preguntó Rozansky. “En ese momento nada –repuso la médica–, después pensé que había sido entregada como botín de guerra. No podíamos hacer nada”. “¿Hasta cuando trabajó en la policía?”, quiso saber el magistrado. “Hasta 2004”, dijo ella. “¿Usted seguía en la fuerza policía y no podía hacer nada?”, insistió Rozansky. “No, no había ninguna garantía (sic). Por eso seguí en la Policía hasta que me jubilé”.
Manacorda se contradijo en varios pasajes de su declaración. Primero dijo que no conocía a Ángel Capitolino (el apropiador de Sebastián) y después que sí. Lo conoció a finales de 1984, después de una pericia caligráfica por la causa por apropiación. “A veces aparecía en casa a buscar a mi marido, Enrique Villagra, que para protegerme lo acompañaba”.
La médica se retiró con el grado de subcomisaria. Antes, como oficial de servicio, había conocido a la mujer de Capitolino. “Si este chico (por Sebastián) hubiera ido a mi casa este chico a preguntarme yo le hubiera dicho todo”. “¿No era más fácil que usted encontrara al chico?”, preguntó el juez. “Sí, pero si yo le decía Capitolino me mataba”. Rosansky, en tono más fuerte, le preguntó si “el miedo era más grande que el dolor de saber que había un chico sin su verdadera identidad”. “Sabiendo lo que pasaba, sabiendo que este chico tenía su identidad vulnerada, siendo oficial de policía y ya en democracia, ¿no podía hacer nada por miedo?”. “Yo le tenia mucho miedo, era terrible, golpeaba puertas, amenazaba con matarme”.
“Yo me siento una afortunada de haberme salvado. Mi padre era sindicalista y estuvo preso en 1975. Yo podría haber desaparecido”, afirmó la médica. “Pero usted hizo una carrera policial”, le recordó el magistrado. “Sí, pero yo tenía miedo, en la democracia desapareció Julio López, Miguel Bru” (sic). Esta respuesta disparó el enojo de Rosanzky, quien remarcó que ella hizo “todos los cursos antes para ascender en la carrera policial antes de q desaparecieran Bru y López”. “Pero yo tenía el miedo internalizado, ¡estaba Etchecolatz!”,

Preguntas de la querella
- ¿Cuándo se enteró que había muerto Capitolino?
- En este juicio.
- Después de la pericia caligráfica por aquella primera causa, ¿estuvo detenida?
- No sé, creo q no… No, no estuve.
- ¿Sabe si Richieri está vivo?
- No.
- Además de policía, ¿prestó servicios en forma privada?
- En el Diagnostico, en mi casa, en mi consultorio.
- ¿En el Argentino?
- Sí, hace mucho, hice algunas guardias.
- ¿Cuándo fueron a pedirle que firmara la partida? ¿A qué fuerza pertenecía la persona que se lo pidió?
- No sé, estaban patrulleros, serían de la Policía.
- ¿Tuvo referencias de un lugar llamado ‘La Cacha’?
- Sí, pero en democracia recién, lo supe por los diarios.
- Habiendo supuesto que Sebastián había recuperado su identidad, ¿no pensó que podría haber nacido ahí?
- No porque el certificado no decía la casa.
- Cuando le dijeron que negara todo en la otra causa, ¿quién se lo dijo?
- El comisario.
- ¿Cómo se llamaba?
- No me acuerdo.
- En Brigada femenina, ¿recuerda haber visto bebés NN?
- No.
- ¿Hasta qué año estuvo Richieri?
- No me acuerdo.
- En las brigadas femeninas, ¿qué tarea hacía?
- Las limpiábamos, hacíamos los cultivos de flujo y les dábamos medicamentos. Yo cumplía con esa tarea.

jueves, 29 de noviembre de 2012


GACETILLA DE PRENSA
Ref. Mañana en el juicio por la apropiación de Sebastián Casado Tasca declaran su compañera Luz Miraldi y la Abuela Delia Califano.

Abuelas de Plaza de Mayo informa que mañana, viernes 30 de noviembre, desde las 10, se retomarán las audiencias en el juicio por la apropiación de Sebastián Casado Tasca, nieto restituido en febrero de 2006.
El TOF 1 de La Plata comenzará tomando testimonio a la Abuela Delia Califano y luego continuará con Luz Miraldi, compañera de Sebastián y madre de su hija. Luz fue fundamental una pieza fundamental para que Sebastián se animara a buscar su verdadera identidad.
También brindarán testimonio la coordinadora del equipo terapéutico de Abuelas de Plaza de Mayo, Alicia Lo Giúdice y Sergio Sosa,  empleado del supermercado en Ángel Capitolino, apropiador de Sebastián, ya fallecido.
El TOF 1 de La Plata, integrado por los doctores Carlos Rozanski, Pablo Jantus y Pablo Vega, está juzgando a la apropiadora de Sebastián, Silvia Beatriz Molina, y a la médica que falsificó la partida de nacimiento, Nora Raquel Manacorda, por los delitos de "retención y ocultamiento de menor de diez años, supresión y suposición de estado civil y falsedad ideológica de documento público".
Esperamos que nos acompañen en estas audiencias para buscar la condena a ladrones bebés, y agradecemos la difusión de esta información.
Recordamos que las audiencias son públicas y se desarrollan en la sede de la ex AMIA (Calle 4, entre 51 y 53, de La Plata). El alegato de nuestra querella está previsto para el viernes 7 de diciembre. Seguí el juicio en: juicioporapropiacioncasadotasca.blogspot.com.ar/

Jueves 29 de noviembre de 2012, Ciudad de Buenos Aires.


jueves, 15 de noviembre de 2012

"Fue increíble ver bajar del auto a Sebastián, tan igual a Quinto, no se podía creer”


Estela Murgier, compañera de facultad y de militancia de Adriana Tasca, también dio su testimonio ayer ante el TOF 1 de La Plata. “Éramos muy amigas, las dos estudiamos derecho. Nos conocimos en 1974 y con Sebastián, que es su hijo, a partir de la restitución de su identidad fuimos armando un vínculo muy profundo”.
“Adriana vivía en la calle 10 entre 47 y diagonal 74, en el cuarto piso, con otras dos chicas, Mabel Marcantoni, veterinaria, y Marcela, compañera de derecho. Cuando yo la conocí no militaba. Sí se interesaba mucho en la política. Trabajaba en la Caja de Abogados como becaria. En 1975 Quinto fue un día a estudiar derecho laboral con Marcela y ahí comenzaron a ponerse de novios con Adriana. Quinto ya en esa época militaba. Tiempo después, para fines de 1975, ya ni Quinto ni Adriana militaban en la facultad. Llegamos a ser muy amigas, pero ella no hablaba de la militancia”.
“A finales de diciembre el 1976 Adriana vino desesperada. Habían secuestrado a un compañero de la Caja de Abogados y tenía que dejar la casa, me pidió plata y como yo no tenía le di unas pulseras de oro. Apareció a la semana, me contó que habían dormido en un hotel alojamiento, después se fueron a Mar del Plata, en enero estuve  con ellos allá”.
“Yo nunca tuve militancia. Ella me dijo que mejor que no supiera porque ellos estaban prófugos. Me fui sin mirar, mirando para abajo, discutí con Quinto, ellos decían que había que resistir, que otro país era posible, que muchos compañeros ya habían caído y por que por esos compañeros había que seguir luchando”.
“El 8 y 9 de octubre llegaron de sorpresa acá en La Plata. Adriana estaba embarazada. Se le notaba la panza, fuimos al teatro, se le hinchaban las piernas. Ese día vinieron con Quinto, después ella vino sola muchas veces en octubre. Estaban muy contentos los dos, le iban a poner José a su hijo por un compañero que conocí en su casa en Mar del Plata que lo agarraron unos días antes, lo mataron en la calle”.
“Años después, en un juicio por la verdad en Mar del Plara pude saber que José era Constantino Valledor y que lo mataron el 6 de octubre del 77. Actualmente yo soy abogada querellante en el juicio conocido como Base Naval 2, por Abuelas, y hemos podido reconstruir el destino de muchos compañeros de los chicos que fueron secuestrados en Mar del Plata: Silvia Castilla, la pareja de Valledor; el 20 de octubre mataron a Walter Rosenfeld y Patricia Marcuzzo; Liliana Pereyra y Alberto Cagnola, y otros. Todos militaban con Quinto, eran del mismo grupo, al resto los llevaron a la Esma igual que a Quinto”.
“Yo a Adriana la acompañaba a tomarse el colectivo, ella me decía que vivía en una pensión con Quinto. Nunca supe qué colectivo tomaba. Nunca supe dónde vivieron. Una vez se quedó a dormir en casa porque Quinto había viajado. A principio de noviembre de 1977 me dijo que no quería ir más a casa porque me ponía en riesgo. Yo la convencí de verla, porque la veía muy sola, estaban muy solos, no lo decían pero se notaba, uno veía lo que pasaba en La Plata. Y entonces nos vimos en algún café y una vez en casa me dijo que me despreocupara y me pidió que fuera la madrina de su hijo y que si le llegaba a pasar algo, que lo cuidara, y creo que cumplí porque lo busqué siempre junto con la familia”.
“La última vez que los vi, en noviembre de 1977, ya me había recibido de abogada y un día bajé en un micro en Constitución y atrás bajaron ellos dos. Ella estaba con el pelo corto, muy distinta, y el 29 de noviembre, el día de mi cumpleaños, ellos fueron a visitarme al estudio donde yo trabajaba. Se quedaron dos horas esperándome. Y yo justo ese día no fui”.
“A los hermanos de Quinto los encontré en diciembre de 1983. Todos llevábamos carteles, unos con el de Quinto y otros el de Adriana, y yo tenía un cartel de la abuela Angelita que decía que Adriana estaba embarazada, y ahí me enteré que Quinto había estado en la Esma. Los abuelos Tasca la buscaron Adriana desde el primer día, Angelita es Madre y Abuela de Plaza de Mayo, su vida estuvo signada por la búsqueda, nunca claudicó, nunca dejó de buscar a su hijo y a su nieto, la búsqueda fue muy artesanal, la única noticia firme que tenía eran los dichos de las enfermeras, no había testigos de parto de Adriana, era la esperanza de que hubiera nacido y por momentos pensar que no, que la habían matado antes”.
“Con la democracia se renovaron las emociones y las esperanzas con las primeras restituciones de identidad, y Angelita estaba siempre ahí, siempre en la búsqueda. Más tarde, en 1998, cuando se hizo el Juicio por la Verdad en Mar del Plata, Ana (Tasca, la hermana de Adriana) declaró y entonces comenzamos a conectarnos con los sobrevivientes de La Cacha, con los abogados, a entrevistar a militantes, a Alejandro Incháurregui del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), a investigar las últimas células de Montoneros, buscando cuál había sido el destino final y sobre todo buscando al hijo de Adriana. Ana anotaba todo en un cuadernito y yo en una agenda que le regale a Sebastián cuando apareció”.
“El 9 de febrero de 2006 Ana me llamó y me contó la noticia. Fuimos corriendo al laboratorio de ella, nos abrazamos, llamó a la Conadi y le ofrecieron hablar con Sebas y después me pasó con él, fue increíble, ese día llegaron a Mar del Plata y estaban todos los Casado, también vinieron la hermana y los primos de crianza de Sebas, fue increíble verlo bajar del auto, tan igual a Quinto, no se podía creer”,
“Sé que fue entregado al matrimonio Capitolino-Molina por un represor de la Cacha, Ricardo Von Kyaw, y el matrimonio le puso Sebastián Ricardo, entiendo que por agradecimiento, como hicieron tantos apropiadores, así como también nombraban padrinos a los entregadores”.
“Silvia Molina nunca se acercó a la familia. No se acercó como madre, como no lo acompañó cuando él decidió buscar su identidad. Nunca habló con ninguna de las abuelas de Sebastián, no pidió perdón, y al fin y al cabo ella lo ocultó, lo retuvo mientras todos los buscaban”.
“Sebas es un chico excepcional, íntegro, inteligente, que buscó su identidad, que cuando conoció su familia biológica, para recuperar el tiempo perdido, le puso mucha garra. Es un digno hijo de sus padres. Por último quiero decirle algo a Manacorda (la médica que firmó la falsa partida de nacimiento): como médica de la policía seguro que pudo entrar a los lugares, ella sabe cómo fue el parto. Y le pido que tenga un mínimo acto de dignidad y le diga a la familia qué hicieron con Adriana”.

"¿Te enteraste que los chicos que tiene Ángel (Capitolino) son de gente desaparecida?"


En la jornada de ayer declaró Juana Beatriz Cancinos, una empleada del supermercado que tenía Ángel Capitolino en La Plata.
“En 1982 una vecina, Soledad Sosa, me dijo que su marido podía recomendarme para trabajar de cajera en un negocio, me presenté y me tomaron. El negocio se llamaba ‘West Point’, le puso así por la academia norteamericana. Más tarde, un día viene Soledad y me dice: ‘¿Te enteraste que los chicos que tiene Ángel son de gente desaparecida?’. Y así fue pasando el tiempo. Ángel era una persona muy violenta, no hubo empleado que no le haya hecho juicio, y violento sobre todo con Silvia: la maltrataba psíquicamente y ella tenía que hacer lo que él quería. Una tarde la llevó detrás de una góndola y le pegó delante de todos y después que la golpeó yo le llevé hielo y le compré una pomada. Ángel acostumbraba pensar en voz alta, y así a mi vecina Soledad le contó que la nena se la había traído un capitán del ejército del norte, de Santiago del Estero, y que el nene era de gente desaparecida. Dejé el trabajo en 1983. Ángel estaba muy nervioso, ‘estas viejas a mi me van a romper el…’”, decía, refiriéndose a las Abuelas.

miércoles, 14 de noviembre de 2012



Ref. Hoy continúan las audiencias en el juicio por la apropiación de Sebastián Casado Tasca.
Abuelas de Plaza de Mayo informa que hoy, miércoles 14 de noviembre, desde las 10, se retomarán las audiencias en el juicio por la apropiación de Sebastián Casado Tasca, nieto restituido en febrero de 2006.
El TOF 1 de La Plata comenzará tomando testimonio a Estela Murgier y Mabel Marcantoni compañeras de facultad y de militancia de los padres de Sebastián y luego continuará con la testigo Beatriz Cancinos, empleada del supermercado que tenía el matrimonio compuesto por Ángel Capitalino y Silvia Molina, esta última imputada en el juicio. Por último, declarará Patricia Pérez Catán, ex detenida del Centro Clanndesino La Cacha, donde estuvo detenida Adriana Tasca, mamá de Sebastián.
El TOF 1 de La Plata, integrado por los doctores Carlos Rozanski, Pablo Jantus y Pablo Vega, está juzgando a la apropiadora de Sebastián, Silvia Beatriz Molina, y a la médica que falsificó la partida de nacimiento, Nora Raquel Manacorda, por los delitos de "retención y ocultamiento de menor de diez años, supresión y suposición de estado civil y falsedad ideológica de documento público".
Esperamos que nos acompañen en estas audiencias para buscar la condena a ladrones de nuestros nietos, y gradecemos la difusión de esta información.
Recordamos que las audiencias son públicas y que las próximas se desarrollarán los días 14, 28 y 30 de noviembre, en la sede de la ex AMIA (Calle 4, entre 51 y 53, de La Plata).
MIércoles 14 de noviembre de 2012, Ciudad de Buenos Aires.

lunes, 12 de noviembre de 2012

“La genética tiene un peso terrible, esa bonhomía, esa valentía, ese sentido de justicia que tiene, es la de Quinto”


El último testimonio de la segunda jornada de audiencias en el juicio por la apropiación de Sebastián Casado Tasca, fue María Josefina “Cotita” Casado, tía paterna de Sebastián. “No la conocí a Adriana, yo estaba detenida en el 76, cuando Quinto la conoció. Supe que estaba en pareja con Adriana, lo supe por una carta que él me mandó a la cárcel.  Yo estaba detenida en San Juan, a Adriana la conocí por fotos”.
Cotita estaba ligada a Montoneros y estuvo detenida hasta julio del 79. Ella se enteró de la desaparición de Quinto, junto con la desaparición de su hermana Mariela y su compañero, Pedro Frías. “No me lo habían querido decir antes para no angustiarme estando detenida”.
Cotita narró cómo fue la búsqueda: “Mi mamá hizo todo lo que hicieron las madres en aquella época. Se contactó con las Abuelas”. Cuando salió de la cárcel se enteró de que Mariela y Adriana estaban embarazadas al momento de su desaparición. “Después de la cárcel, yo tuve una hija que nació en la cárcel, yo tenía un bebe que tenía un año cuando me detuvieron, fue muy difícil recomponerse”, rememora. Luego explica las consecuencias de tener familiares desaparecidos: “El ocultamiento del hijo de Quinto y Adriana, durante tantos años, tuvo profundas consecuencias en nuestra familia. Y recuerda, como su hermano Alberto que había declarado horas antes el suicidio de su hermano “Toto”. “Él fue el primero que hizo las averiguaciones, si hubiera encontrado a Sebastian quizá hubiera tenido otra vida y no se hubiera suicidado a los 32 años”, lamenta.
            Como en el relato de todos los familiares de Sebastián su encuentro les devolvió la vida: “Yo colaboraba ya hacía años en Abuelas de Plaza de Mayo. Fue una explosión”, se emociona. Cotita fue una de las primeras en conocer a Sebastián cuenta le preguntó si quería conocer a la familia y que su sobrino aceptó de inmediato: “Estás seguro le pregunté, ¡Mirá que somos muchos!”, recuerda. Para Cotita el encuentro con Sebastián la culminación de una etapa y el inicio de otra. “La genética tiene un peso terrible, esa bonhomía, esa valentía, ese sentido de justicia que tiene, es la de Quinto”, concluye.

viernes, 9 de noviembre de 2012

“Vino solo, estuvimos charlando y después de eso nadie lo volvió a ver”


Otro testimonio en la audiencia de hoy fue el de Alfredo Onofre Casado, alias Tronco, tío paterno de Sebastián. “Yo vine a vivir a La plata en el 75, y me quedé hasta el 81”, situó el relato en el tiempo.
“Cuando llegué él (por su hermano Gaspar, alias Quinto) estudiaba derecho y nos veíamos con frecuencia”. Cuenta que su hermano lo seguía y que tenían una relación muy estrecha. “Pasado cierto tiempo, Quinto ya se había ido de La Plata”, recuerda y cuenta que luego regresó con Adriana tasca, su compañera, a La Plata, pero que la situación ya era compleja, peligrosa. “Cuando vuelven a vivir a la ciudad lo hacen desde Mar del Plata: “Se alojaron en casa y estuvieron dos o tres semanas, después de eso él se fue supuestamente a algún lugar del conurbano, y pasado un tiempo de que se fue de casa arreglamos una reunión en la Estación de Constitución”, recuerda.
El testimonio de Alfredo fue breve, pero preciso. Así recuerda la última vez que vio a su hermano: “Él vino solo, tuvimos una charla y después de eso nadie lo volvió a ver porque al poco tiempo nos avisaron desde Mar del Plata, los padres de Adriana, que se los habían llevado”.